La oralidad, entendida como realización del lenguaje humano, que involucra los procesos discursivos de hablar y escuchar, es la primera experiencia del lenguaje que enfrenta el niño ya que está presente en todas las actividades vitales del entorno inmediato y en consecuencia se constituye en sistema primordial de la acción de interpretación y producción de la significación. En palabras de Walter Ong, “la palabra oral es la primera que ilumina la conciencia con lenguaje articulado, la primera que une a los seres humanos entre sí en la sociedad”
Partir de la oralidad significa encontrar nos con el niño en la búsqueda de sus posibilidades expresivas y progresar en el dominio de nuevas estrategias discursivas. Al respecto plantea BEST (1977): “Liberemos, liberemos la oralidad, siempre quedará algo de todo esto. Porque la oralidad es la voz, el cuerpo, la respiración los pulmones que se expanden, el grito primigenio... Es también el pensamiento que se busca, se palpa y se forma enfrentándose a lo que es diferente de sí mismo.”
Es por ello, que hablar del lenguaje oral en la escuela, es trabajar por la construcción de la voz del niño o la niña no solo en la institución sino también en los diferentes contextos sociales en los que habitan: sus hogares, familias y demás. Para así fortalecer y enriquecer su identidad, seguridad y sentido de pertenencia social a un grupo. Cuando se está con un niño seguro de sí mismo, que puede enfrentarse a un grupo, con seguridad, de modo pertinente y coherente dependiendo del contexto en el que se encuentre, cuenta con excelentes condiciones para actuar de manera activa en la vida social.
Así surge la conveniencia de crear situaciones reales o simuladas en que los niños y las niñas tengan posibilidades de llevar a cabo todas las operaciones propias de la argumentación y ejercitarse en las estrategias implicadas para que puedan construir o reconstruir historias y textos, donde no se dejen escapar las ocasiones en las que aparecen la admiración, el interrogante, la inquietud y aprovechando las preguntas y las mil curiosidades de cada uno, para apoyarlos en el desarrollo de estrategias discursivas, haciendo de la expresión oral un acto pedagógico y lúdico, creando estrategias que conduzcan a abolir ese miedo de expresar, de crear e inventar historias llenas de realidades y fantasías infantiles.
Es vital, prepararlos desde estos niveles para hablar de determinados temas, para que puedan justificar sus puntos de vista, en diferentes circunstancias o contextos con diversas personas, utilizando textos o discursos coherentes, los cuales les van a servir para el desarrollo de su personalidad y como seres sociales pertenecientes a una cultura.
ONG, Walter. J. Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. Fondo de Cultura Económica S.A., México D.F. 1987: 172
Citado por KERLOC’H, Jean-Pierre 1984. Pour une Pédagogie de l’oral. En : Et l’oral Alors ? Institute National de recherche Pedagogique. Paris.
lunes, 22 de marzo de 2010
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